LOS INVITO A DESCUBIR MI UNIVERSO ARTISTICO Y QUE SEAN PARTE DE EL... BIENVENIDOS!
Copia Fiel del Original
40 x 30 cm - Consultar por otras medidas
En esta obra quise hablar de un proceso profundamente personal y, al mismo tiempo, universal: la deconstrucción de la mujer.
Para mí, deconstruirse no es romperse, es atreverse a mirarse en capas. Es cuestionar lo aprendido, lo heredado, lo impuesto. Por eso la imagen no es un rostro único, sino una superposición de fragmentos, de identidades que conviven, que se contradicen y que se reconstruyen constantemente.
Las capas rasgadas dejan ver distintas versiones de la misma mujer. Algunas más adultas, otras más vulnerables, otras más crudas. En ese juego de fragmentos aparece también la niña: esa parte esencial que muchas veces queda oculta bajo años de adaptación, de exigencias, de mandatos.
Era importante para mí que esa niña no desapareciera, sino que volviera a emerger. No como algo del pasado, sino como algo que sigue habitando, que necesita ser reconocido para poder sanar y avanzar.
Las cintas, los parches, los remiendos, hablan de ese intento de sostener una imagen, de reconstruirse como se puede. Pero también dejan en evidencia que esa reconstrucción no es perfecta. Está hecha de decisiones, de errores, de aprendizajes.
Y ahí aparece otra idea que atraviesa toda la obra:
Deconstruirse no es perderse, es volver a elegirse.
La figura en gris, más limpia, más “terminada”, no es el resultado ideal. Es simplemente otra etapa. Porque la identidad no es fija, es un proceso en movimiento constante.
Es una obra que conecta especialmente con quienes están en procesos de crecimiento personal, introspección o cambio.
✔ Arte con fuerte carga emocional y simbólica
✔ Narrativa contemporánea sobre identidad y transformación
✔ Ideal para espacios de reflexión, terapia o bienestar
✔ Pieza que invita a mirarse hacia adentro
No es solo una obra, es un espejo de todas las versiones que fuimos y seguimos siendo.
$110.000,00
Precio final: $99.000,00
Copia Fiel del Original
40 x 30 cm - Consultar por otras medidas
En esta obra quise hablar de un proceso profundamente personal y, al mismo tiempo, universal: la deconstrucción de la mujer.
Para mí, deconstruirse no es romperse, es atreverse a mirarse en capas. Es cuestionar lo aprendido, lo heredado, lo impuesto. Por eso la imagen no es un rostro único, sino una superposición de fragmentos, de identidades que conviven, que se contradicen y que se reconstruyen constantemente.
Las capas rasgadas dejan ver distintas versiones de la misma mujer. Algunas más adultas, otras más vulnerables, otras más crudas. En ese juego de fragmentos aparece también la niña: esa parte esencial que muchas veces queda oculta bajo años de adaptación, de exigencias, de mandatos.
Era importante para mí que esa niña no desapareciera, sino que volviera a emerger. No como algo del pasado, sino como algo que sigue habitando, que necesita ser reconocido para poder sanar y avanzar.
Las cintas, los parches, los remiendos, hablan de ese intento de sostener una imagen, de reconstruirse como se puede. Pero también dejan en evidencia que esa reconstrucción no es perfecta. Está hecha de decisiones, de errores, de aprendizajes.
Y ahí aparece otra idea que atraviesa toda la obra:
Deconstruirse no es perderse, es volver a elegirse.
La figura en gris, más limpia, más “terminada”, no es el resultado ideal. Es simplemente otra etapa. Porque la identidad no es fija, es un proceso en movimiento constante.
Es una obra que conecta especialmente con quienes están en procesos de crecimiento personal, introspección o cambio.
✔ Arte con fuerte carga emocional y simbólica
✔ Narrativa contemporánea sobre identidad y transformación
✔ Ideal para espacios de reflexión, terapia o bienestar
✔ Pieza que invita a mirarse hacia adentro
No es solo una obra, es un espejo de todas las versiones que fuimos y seguimos siendo.